Fernando Mirat Arellano fue claro y contundente en el pregón de los Amigos del Alguacilillo y pidió a la tauromquia que se renueve: «Es cierto que la Tauromaquia ha evolucionado, pero no ha progresado, para ello hay que renovar, plantearse nuevos retos, nuevas iniciativas, nuevos enfoques para hacerla más atractiva. El viejo olmo centenario [el originario ‘Árbol Gordo’] que antaño majestuoso, esbelto, con ramas fuertes y poderosas, enfermó y acabó muriendo, a la Tauromaquia le está pasando lo que al olmo, tiene enfermedades que le son propias, para las que no hay programas definidos para curar y prevenir”. La solución que propuso fue la siguiente: “Hay que enseñar la Tauromaquia para que pueda ser entendida en su gran dimensión, desde el aire de fiesta popular y folclórica, hasta la solemnidad de los grandes acontecimientos”. Previamente los componentes de la Asociación se reunieron en la Bar Gloria para recibir al pregonero y a la alguacililla. La Rondalla Tres Columnas cerró el acto literario.

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