La Peña ‘Puerta del Desencierro’ se congregó en la rotonda que recuerda al exitingo ‘Árbol Gordo’ en una imagen para la historia: Porteras Mayores [Mercedes Fraile Varas y las hermanas ‘Olayas’ Rosario, Antonia y Pilar Pérez Cid]. Al son de la gaita y el tamboril alcanzaron el Teatro Nuevo Fernando Arrabal como antesala de obtener la máxima distinción «a los farinatos carnavaleros ya jubilados»: las llaves de la Puerta del Desencierro y el diploma que así lo acredita [eso no sucederá hasta el Lunes de Carnaval tras el encierro y en plena calle de Madrid]. Tras ellas, el foco puesto en Adoración Cañamero; en funciones de pregonera. Una duda al aire: ¿cómo será el Carnaval de Miróbriga?, en recuerdo de su niñez en las Teresianas. El discurrir de su día a día desde que desembarcó en Miróbriga. Tres pilares sobre los que reposó el discurso: conocer, sentir y amar Ciudad Rodrigo». Y de ahí, todo lo demás. La tradición local a lo largo del año. Ahondar luego en el Carnaval: en su arranque con las murgas, en el Campanazo, la música de las charangas. El disfraz. Y el toro, «tótem hispano». El transcurrir del toro en Miróbriga a ritmo de reloj suelto. Sus avatares. Una conclusión al borde del cierre: «Ciudad Rodrigo es leal a sus costumbres y tradiciones». Respuesta a la pregunta inicial hecha. «Conozcan, sienta y amen a Ciudad Rodrigo».

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