El Carnaval a relucir en pleno septiembre. Y todavía queda un mundo. A las 21:15 de la noche la calle Madrid parecía la cuenta atrás para el Campanazo. O, incluso, aún mejor: las charangas, la Banda Municipal de Música y la Rondalla. Todos juntos. El no va más. Y también lo nunca visto. Histórico. El día lo merecía: el centenario de la Campana Gorda de la Catedral. El símbolo del Carnaval. El eje de las coplas de la Murga. Y allí estuvieron todos, como apunta la canción que también está a las puertas de los 100 años, todos a los que el Antruejo le corre por las venas. En cabalgata o procesión a saludar a la dos veces centenaria, más cincuenta años, Campana Gorda del Ayuntamiento. Y el «a la Caridad, señores», que rompe el letargo otoñal. El aplauso de los que no lo esperaban. La emoción a flor de piel para el resto. La improvisación que arrancó pasadas a las 8:30 de la mañana vía WhatsApp en ebullición: «Vamos a quedar los de la Banda para tocar la Campana Gorda [Vals Toñito]», apuntó uno; «Yo aviso al Ayuntamiento», indicó otro; «Estaría bien que se encendicera la iluminación artística», redundó el siguiente; y un «Sois la leche», acabó por espolear la hazaña: organizar un cumpleaños a lo carnavalero con tan solo medio día por delante. El repique musical y los fieles al encuentro del símbolo: los alumnos del Seminario se apuntan al festejo y lo ‘rematan’ con refrescos y vino. El cumpleaños feliz y los móviles a funcionar, a retratar gráficamente y visualmente un suceso improvisado que quedará en la historia. La comitiva ya está en lo alto del campanario. Y el badajo de ‘María de la O’, a estrellarse contra la fundación de 1.542 kilos. Y no sonó mal. Sonó a gloria. A incio real de cuenta atrás para la celebración del Carnaval. Felicidades. A la Campana Gorda. Y a los carnavaleros.

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